miércoles, 20 de enero de 2016

Más rapido, mas veloz: La saga Fast & Furious (Parte 1)

Más rápido, más veloz:
La saga Fast & Furious (Parte 1)

Hay tres elementos principales por los que, inicialmente, habría que destacar esta longeva saga: Lo primero es que vaya ya por su séptima entrega (con dos mas en preparación) algo poco habitual en el genero de acción donde podríamos englobar estas películas, lo segundo es que cada película haya recaudado más que la anterior situándose la última entrega en el momento de su estreno como la cuarta película más taquillera de la historia y lo tercero que a nivel de critica y publico cada una haya sido generalmente mejor considerada que la anterior (obviamente dentro del genero en el que se inscribe) y en especial las tres últimas.
Analicemos con mas detalle la saga repasando lo mejor y lo peor de las siete películas.

A todo gas (The fast and the furious, 2001)



Dirigida por Rob Cohen un eficaz director cuya filmografia hasta el momento constaba de films que, sin destacar demasiado sí resultaban interesantes y bien realizados, como Daylight con Sylvester Stallone, Dragon, la historia de Bruce Lee o Dragonheart, esta primera película que daría pie a la longeva saga es una clara copia/homenaje/saqueo/inspiración (táchese lo que corresponda) del film de 1991 dirigido por Kathelyn Bigelow  Le llaman Bodhi (Point Break). En ambos films un agente de policía se tiene que infiltrar en una banda de delincuentes que llevan a cabo sus crímenes con peculiares métodos. Durante la infiltración el agente se siente cada vez mas atraído por el carismático jefe de la banda, la hermana de este y la forma de vida del grupo de atracadores que forman una peculiar familia, haciéndole dudar de donde están sus lealtades. Esta sinopsis sirve tanto para una como para otra película, la diferencia estriba en la forma de realizar los atracos, en la película de la ex de James Cameron los atracadores eran un grupo de sufistas mientras que en la de Cohen son personas del mundillo de las carreras ilegales con coches tuneados que a su vez sirven de herramientas para llevar a cabo los robos.
Dejando al margen los obvios paralelismos entre ambas películas, el film de Rob Cohen es una adrenalitica cinta que se apoya en dos pilares fundamentales: las estupendas secuencias de acción (carreras, atracos sobre ruedas…) y el carisma de sus protagonistas: Dominic Toretto interpretado con rotundidad por Vin Diesel y Brian O´Conner al que presta su atractivo rostro un Paul Walker que, sin ser un gran actor, consigue una química indudable con Diesel. Si a esto le sumamos un guión simple pero efectivo y un logrado ritmo da como resultado una cinta que se ve con agrado y se disfruta de principio a fin.



Tuvo un éxito considerable recaudando mas de 40 millones de dólares en su primer  fin de semana lo que daba por segura una secuela.

A todo gas 2 (2 fast 2 furious, 2003)



Esta secuela es, sin duda, la menos destacable de la saga aunque tiene ciertos elementos que influirían en las posteriores películas de la serie. Por un lado regresa Paul Walker ,pero no Vin Diesel, igualmente Rob Cohen no dirige y cede su silla de dirección a John Singleton otrora un autor que despuntaba con cintas con bastante contenido social como Los Chicos del barrio, Justicia Poética o Semillas de rencor con bastante peor mano para las escenas de acción. Walker hace pareja en el film con Tyrese Gibson con quien debe infiltrarse (otra vez) en un cartel de drogas. Lo único rescatable son precisamente un par de personajes nuevos que se convertirán en indispensables en las siguientes películas de la saga el ya citado Roman Pearce (Tyrese Gibson) y Tej (Ludacris) ambos volverán en la cuarta película y ya aparecerán en todas las siguientes (y Eva Mendes, protagonista femenina de esta, tendrá un cameo también al final de la sexta película). Salvo esto no hay ninguna conexión más con la película anterior ni con las posteriores con lo que es una cinta que se puede obviar dentro del conjunto de la saga.



Pese a sus defectos la película recaudo más que la previa dando pie a una tercera parte que supondría un giro a la saga y devendría en el film menos imbricado en el universo de ficción que se estaba creando pero también en uno de los más entretenidos.

A todo gas: Tokyo Drift (The fast and the furious: Tokyo Drift, 2006)



Ambientada temporalmente después de la sexta parte en esta tercera (o sexta según se siga un criterio u otro) no repite ninguno de los protagonistas de las previas (salvo cameo final de Vin Diesel) y el argumento nos traslada a, sí lo habéis adivinado, Tokyo donde un joven norteamericano se traslada a vivir con su padre para evitar ir a prisión tras un accidente en una carrera callejera, en Japon descubrirá el fascinante mundo  de las carreras ilegales dominadas por la mafia japonesa y donde el dominio del drift es la clave para ganar. Con un desarrollo argumental que recuerda a clásicos como Karate Kid, debuta como director Justin Lin que será desde ese momento pieza clave en el desarrollo de la saga, pues dirigirá las tres siguientes marcando el tono de las mismas.

La efectiva y estimulante dirección de Lin nos trae unas espectaculares escenas de carreras donde destaca el descenso nocturno por una montaña con estupendos cambios de plano y diversas escenas de competiciones en garajes y sitios de difícil maniobra, donde la técnica del drift (o derrape) consigue momentos francamente logrados y emocionantes. Lucas Black realiza una buena interpretación (aunque resulta poco creíble como adolescente de ahí que no aparecerá en el resto de la saga salvo breve cameo en la séptima) consiguiendo lograr la identificación del espectador, aunque carece del carisma de los anteriores protagonistas pero se encuentra bien arropado por unos interesantes secundarios entre los que destaca el famoso Sonny Chiba o Sung Kang (Han) que repetiría en las posteriores películas de la saga.



Pese a no estar muy bien considerada es una película muy entretenida que pasa en un suspiro y cuya exótica ambientación, aparte de las espectaculares escenas de acción, la convierten en una película indispensable para los fans del género. Todo un placer culpable.


Fast and Furious: Aún más rápido (Fast and Furious, 2009)




Una especie de reinicio de la saga y el comienzo de la ascensión imparable de la misma. Regresan los protagonistas principales Vin Diesel y Walker acompañados por un elenco cada vez más numeroso que comienza a configurar la peculiar “familia” que será el núcleo de todas las películas siguientes, algo que se esbozaba en la primera película pero que a partir de esta será el elemento definitorio (juntos con los coches) de los siguientes films. De la primera de la saga además de los citados Diesel y Walker recupera a Letty  (la pareja de Toretto y pieza clave en los siguientes films) y a Mia (la hermana de Dom y pareja de O´Conner) y de la tercera se trae a Kang (recordemos que la tercera se sitúa temporalmente tras la sexta parte). Repite como director Justin Lin.



En este caso Toretto y O´Conner de nuevo en bandos opuestos deben colaborar en la investigación sobre la muerte de Letty (Michelle Rodriguez) que se cruza con el caso que lleva O´Conner sobre un peligroso narcotraficante. De nuevo espectaculares carreras (a destacar la que se produce para ver quién será el conductor que llevara la droga a través de la frontera EEUU/México o la carrera por los túneles) y un argumento algo flojo en comparación con los siguientes (aunque con momentos impactantes que marcaran el tono de las siguientes) pero será el punto de partida para una trama que se alargara a lo largo de la siguientes tres partes (de hecho en final es un continuara en toda regla) en una trilogía bastante redonda como veremos en la segunda parte del articulo que publicaremos en unos días.

Sed veloces.

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